Hablemos a los niños de los ángeles

Los niños no mienten. Ellos suelen hablar espontáneamente, dejando que su corazón sea el que se exprese. En más de tres décadas como docente tuve varias veces la posibilidad de escucharlos hablar de sus experiencias personales con los ángeles; y pude observar con claridad la originalidad y sinceridad de sus palabras. No dudan ni titubean; no se esconden ni les da vergüenza. Simplemente, las comparten sin tener la precaución de si los adultos vamos a creerles o no, ya que para ellos, simplemente es verdad.

Creo que por esta razón para los ángeles es más fácil entrar en contacto con los niños, especialmente hasta sus siete años de edad, ya que todavía recuerdan, y no tienen aún ningún mandato social que les impida recibir la energía de los seres de luz.

Algunas especialistas en el tema, como Silvia Abalsamo en nuestro país o Ana Rueda en Colombia, sugieren que incorporemos este tema en nuestras conversaciones cotidianas con los más chiquitos. Debemos pedirles que nos cuenten lo que ven, oyen o sienten, naturalmente, sin juzgarlos; y entonces vamos a abrir una gran puerta de sabiduría y experiencias a través de ellos.

Podemos pedir asistencia a los arcángeles Miguel o Metatrón, ya que entre sus misiones, se encuentra la de ayudar a los niños a que mantengan sus canales de comunicación abiertos y  entiendan la información que reciben de una manera tranquila y clara.

 

Podría ser que, como adulto no creas en los ángeles. En ese caso, dejame decirte algo: cualquiera sea la forma en que lo podés concebir o nombrar, seguramente vamos a coincidir en que muchas veces suceden cosas a tu alrededor de las que no tenés una explicación de esas que muchos necesitan: las denominadas científicas, objetivas, tangibles. Y es lógico. No sólo existe lo que se puede ver con los ojos físicos. Existe a nuestro alrededor un mundo invisible, etéreo, energético, intangible, pero real; que algunos adultos  -distraídos en cuestiones mundanas- ya olvidaron, pero que los pequeños sabios que están viniendo a nuestro planeta desde hace unas décadas, tienen mucho más claro que las tablas de multiplicar.

No hace falta que los llames ángeles, ponele el nombre que quieras: amigo imaginario, asistente, guía, intuición, percepción….pero no los dejes fuera de escena, porque los chicos interactúan con ellos mucho más de lo que nosotros creemos.

¿Cómo entablar una conversación sobre este tema con los peques?

Para empezar, especialmente con los más chiquitos, podrías proponerte contarles cuentos de ángeles. A propósito de los cuentos, Nancy Ortiz –creadora de un nuevo enfoque llamado Bioeducación, y del curso Los niños de Hoy-  expresa:

“¿Por qué son tan necesarios Los cuentos en los niños? ¿Qué sabiduría hay  detrás de ellos? Los cuentos son uno de los medios que poseen padres, maestros, terapeutas y todos los educadores en general, para llevar un mensaje al niño. A través de los cuentos podemos transmitir profundas enseñanzas. Cuando los niños escuchan un cuento, el resto del mundo desaparece. Sólo existe el cuento y él; ni siquiera la persona que lo cuenta tiene un lugar en el interior del niño, él capta directamente la historia sin pensar quién es el que la narra. Cuando el niño escucha un cuento se entrega, su mundo interior se vuelve receptivo. Entra en otro espacio y tiempo. La imaginación se abre y su alma vuela al encuentro de desafíos, nuevos amigos, caminos desconocidos. Todo lo que ocurra con sus personajes, el niño lo vivirá intensamente como si fuera su propia vida. Se permite explorar, se hace mago, soñador, viviendo las mejores cualidades, pues imitará interiormente lo que le brindan los personajes de cada historia. Es por ello que el cuento no solo es útil para estimular la imaginación y fantasía creadora del niño. El cuento guarda en sí algo aún más profundo para el niño. Todo lo que es trasmitido a través de un cuento, no es cuestionado por el niño; él acepta completamente las andanzas de sus personajes. Esta apertura y entrega a la historia nos permite llegar al alma del niño y dejarle en ella enseñanzas de vida, del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, de la luz y la oscuridad. Por esta razón, es que hay que saber seleccionar los cuentos según lo que el niño necesita comprender en ese momento. Por ejemplo, para aquellos niños tímidos y temerosos, se les puede narrar cuentos de animalitos solitarios y débiles o de príncipes temerosos que luego deciden enfrentar los desafíos, convirtiéndose así en seres fuertes y valientes. Para aquellos niños agresivos, se pueden seleccionar cuentos amorosos, donde se le dé protagonismo al amor, donde quede en claro que los protagonistas de la historia defienden el amor y no toleran la violencia. Cuanto más pequeño es el niño, con más frecuencia se le puede repetir el mismo cuento sin ninguna modificación. Es más, suele suceder que el mismo niño pide siempre un mismo cuento. Su alma lo pide, su alma necesita comprender el mensaje que ese cuento tiene para él.”

Te propongo entonces esta experiencia: contale a los niños de tu mundo algún cuento sobre ángeles, y vas a ver lo que sucede. Vas a encontrar muchos en internet, o podés vos mismo inventar alguno breve.

A modo de ejemplo, te dejo uno que a mí me encanta:

 

El ángel de la lluvia (*)

Chrissy era un nuevo ángel. Sólo había estado en el Cielo unos días. Todo era tan hermoso allí, y todo el mundo era tan agradable. Y aunque ella era el ángel más nuevo, le habían dado una tarea muy importante. Chrissy estaba a cargo de la lluvia. Cada semana, el lunes y el jueves, tenía que estar segura de que las nubes se abrieran y extendieran sus gotas de lluvia por todo el mundo. Porque de vez en cuando, todo ser viviente en la tierra necesitaba lluvia.

Los árboles necesitaban la lluvia para crecer altos y fuertes. La hierba necesitaba la lluvia para mantenerse verde. Todos los animales tenían que beber agua y tomarse baños. Y por supuesto las flores necesitaban la lluvia para lucir preciosas y oler maravilloso. Hacer que la lluvia llegue era un trabajo muy importante!... Pero nadie le había dicho a Chrissy cómo hacer que lloviera, y ella no sabía qué hacer.

Chrissy le preguntó a uno de los ángeles mayores si podía ayudarla.
-Bueno -dijo el anciano-, el ángel que tenía el trabajo antes de usted solía contarle una triste historia a las nubes, y eso las hacia llorar. Pero Chrissy era un angelito muy feliz y no conocía cuentos tristes. Así que no pensó que eso funcionaría.  Una noche Chrissy voló para preguntarle a la luna si sabía cómo hacer llover.

-Hummm… dijo la luna mientras pensaba en la pregunta. Puedes intentar pellizcar las nubes para ver si eso las hace llorar. Pero Chrissy no quería lastimar las nubes y decidió que no era una buena idea. ¿Qué había de hacer?.... ¡No había llovido en más de una semana!  Tenía que pensar en algo pronto.

 

A la mañana siguiente, cuando el angelito caminaba por el Cielo, saltando de nube a nube, oyó a alguien riéndose.
¡Era la pequeña nube sobre la que estaba caminando! Chrissy se inclinó y le preguntó a la esponjosa nube blanca qué era tan gracioso.

-Son tus dedos de los pies -respondió suavemente. ¡Nos hacen cosquillas cuando caminas!
-Oh, lo siento mucho -dijo Chrissy-. Trataré de tener más cuidado.
-No, no… por favor no lo hagas  -dijo la nube-  Nos encanta que nos hagamos cosquillas, ¡nos hace reír tanto que casi lloramos!
¡Eso le dio a Chrissy una idea! Se despidió de la nube y se fue a pensar.

El día siguiente era lunes ¡y estaba lloviendo por todo el mundo! La pequeña Chrissy corría, saltaba y movía los dedos de los pies por todas las nubes del cielo.

¡Las nubes se reían tanto, tanto que las lágrimas llegaban a sus ojos!
Y las lágrimas caían a la tierra y hacían una lluvia maravillosa.
La hierba se hacía más verde, los árboles crecían más alto, las flores parecían más hermosas que nunca y todos los animales tenían agua otra vez.

Todo parecía luminoso, fresco y feliz. El pequeño ángel llamado Chrissy había hecho un trabajo maravilloso. ¡Y todavía lo hace!...

¿Y qué pasa cuando llueve mucho, mucho?...tanto que hace que algunas personas se inunden y la pasen mal, por ejemplo. En esos casos podemos pedirle al ángel de la lluvia que pare de correr, saltar y bailar sobre las nubes.

Los ángeles te escuchan. Así que la próxima vez que llueva en tu parte del mundo, sólo piensa en Chrissy, en el cielo, cosquilleando todas las nubes con los dedos de los pies. Y si escuchas algún trueno, no te asustes. A veces las nubes se ríen tan fuerte que suena como un rugido, pero después se calman.

(*) extraído de: pananiños.org

Lic. Laura Deraco

Docente, escritora  y terapeuta transpersonal y sistémica

https://www.facebook.com/laura.deraco.98

6 pensamientos sobre “Hablemos a los niños de los ángeles

  1. Lau….me encantó en cuento de Chrissy!!! Es muy HERMOSO te devuelve la ternura que a los grandes se nos pierde con frecuencia jejej al menos a mi jej!
    Gracias Lau por dejarnos todas tu enseñanzas y experiencias de vida que nos sirven a todos para poder entender cosas que no son materiales. Y son muy valiosas para nuestro crecimiento espiritual.
    Te felicito y te admiro porque este nuevo emprendimiento será un éxito más como todo lo que haces porque lo haces con amor y eso no falla. Te quiero mucho amiga

  2. Muchas gracias querida Ceci! Entre todos….podemos cre-ser para mejorar nuestro pedacito de mundo. Gracias , gracias, gracias!..por tanto Amor en tu comentario!..y gracias por tu Ser en este mundo.

  3. Querida Laura, me encantó. Mientras leía recordaba cuando le leía cuentos a mi sobrina Florencia y como se compenetraba en las historias. Su amigo invisible, etc y de mi sobrino Demi otro tanto. Gracias por compartir tantas cosas lindas que hacen bien al alma. Besitos

    1. Muchas gracias Sandra!….estoy convencida de que, si miramos el mundo con ojos de niño, vamos a reconocer el milagro a cada paso. Gracias por compartir el camino!

  4. Muy lindo e interesante Lau.
    Nunca dejo de aprender con cada cosa que escribís …
    Para mí SOS una gran maestra de este mundo que desconocemos y que como decís los niños están más abiertos a esas interacciones .

  5. Muchas gracias Cintia!
    Estoy más que segura de que muy pronto todos -chicos y grandes- vamos a tener conciencia de los habitantes del mundo invisible!

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